La lixiviación de oro con cianuro depende de mantener la pulpa alcalina en todo el circuito — no como formalidad, sino porque el propio cianuro se vuelve inestable y peligroso a pH bajo. Por debajo de aproximadamente pH 9.5, el cianuro libre comienza a convertirse en gas cianuro de hidrógeno (HCN), lo que representa tanto un riesgo de seguridad como una pérdida del reactivo que disuelve el oro.

El hidróxido de sodio es el álcali más común para mantener ese nivel de pH. Como base fuerte y de reacción rápida, neutraliza los minerales generadores de acidez del mineral (particularmente sulfuros) y mantiene la pulpa en el rango donde el cianuro permanece como ion CN⁻ estable y soluble en vez de liberarse como gas.

La dosificación no es un paso de "ajustar y olvidar". La mineralogía del mineral cambia la demanda de pH de una mezcla a otra, y errar en cualquier dirección cuesta dinero — subdosificar arriesga pérdida de HCN y cinética de lixiviación más lenta; sobredosificar desperdicia reactivo y agrega costo innecesario por tonelada procesada.

GGI Chemicals suministra hidróxido de sodio en escamas, perlas o solución, para que las operaciones puedan igualar la forma a su sistema de dosificación — producto sólido para puntos de adición en seco, solución para dosificación en línea donde el tiempo de disolución importa.

Como el control de pH sostiene toda la economía de la lixiviación, la calidad y el suministro consistente de la soda cáustica importan tanto como el propio cianuro — un suministro de álcali inconsistente se refleja aguas abajo como una recuperación inconsistente.